BREVE HISTORIA DEL SÍMBOLO DE LA JUSTICIA

Cuentan que la primera tarea responsable que afrontó el hombre cuando fue creado, fue la de poner nombre a las cosas que le rodeaban. A cada grupo que compartía características propias le asignaba un nombre y así, hasta culminar de nominar la creación.  Desde ahí en adelante el hombre no ha dejado de poner nombre e identificar a todas las cosas que le rodean, creando nombres, ciencias, clasificaciones, etc., dando origen a signos y símbolos que le ayuden a orientarse.

El signo, parafrasenado a Ferdinand de Saussure[1], es la unidad más pequeña del lenguaje, y contiene un significado (imagen conceptual) y significante (imagen sensorial). Es decir, es un rasgo humano o no humano -escrito, hablado, lumínico, audífono, sensorial, etc,- que posee un significado y sirve para identificar una idea. Por ejemplo el dibujo de un hombre significará solo un hombre, el color rojo significa ese color, el dibujo de un animal significa solo a ese animal y nada más.

El símbolo en cambio es aquel signo que adquiere uno un varios significados adicionales, complejos; es un mensaje cifrado y conocido por los receptores fruto de sus usos y costumbres. El símbolo desarrolla una serie de ideas respecto de un mismo rasgo. Por ejemplo el mismo dibujo de un hombre significará la entrada a un baño de caballeros o un cruce peatonal. El color rojo significará detenerse, la festividad de San Valentín, una maculación, etc.; el dibujo de un animal significará la proximidad de un zoológico, la advertencia de animales feroces, etc.

Como se verá, el hombre creaba signos que con el tiempo fueron convirtiéndose en símbolos, con o sin su intención. Esto se ha vuelto incontrolable. En conclusión, el ser humano, desde sus orígenes, se ha dedicado a crear y crear símbolos.

Para cada grupo humano se ha creado un símbolo que lo identifica y diferencia del resto, un símbolo que lo represente y prácticamente lo pueda sustituir en este mundo.

En la antigüedad este rasgo alcanzó su auge con el totemismo, mediante el cual un hombre se sentía ligado a un símbolo, generalmente un vegetal o animal, al cual vinculaba su propio origen. Freud[2] estudió el totemisno y admitió que todos tenemos vinculaciones con algún símbolo social, al cual nos sentimos fuertemente -e inconscientemente- ligados.

En cada sociedad hubo símbolos que la caracterizaron. En la nuestra, existen demasiados símbolos para escoger y definirnos y muchos tenemos más de uno. Hay símbolos para todo, para los géneros, los países, las edades, los gustos, las ideologías, los deportes y las profesiones…  En el caso de los abogados sin duda alguna ese símbolo ha sido siempre la Justicia.

Lamentablemente, la justicia es un término de dudosa definición: varía de sujeto a sujeto. Por ello, es más curioso que exista un consenso general respecto al símbolo de la Justicia  idealizada como aquella figura femenina, divina, esbelta, cargada de una balanza y una espada que, con una venda en los ojos y un pie sobre el mal, simboliza precisamente al término que agrupa define e identifica al gremio togado.

Es interesante indicar que la referida estatuilla que representa a la Justicia contiene una serie de elementos que se han ido agregando a lo largo de la historia y que en sus orígenes no poseía, demostrando este hecho la riqueza conceptual que cada sociedad agrega a este indefinible concepto. Revisemos brevemente algunos datos sobre este símbolo y sus múltiples y caprichosos mentores.

Themis y Antrea, diosas griegas de la Justicia

En Grecia, 800 A.C. Todos los dioses eran, por su sola divinidad, un referente de justicia. Todas sus acciones eran justas y el hombre debía obedecerlas. Sin embargo, la Justicia como la entendemos hoy, estaba representada por las diosas Themis (o Temis) –la madre- y Astrea –la hija-. Cuenta Hesíodo en su Teogonía que Temis era hija de Gea y Urano (Tierra y Cielo). Fue esposa de Zeus, dios de dioses, y por encargo de éste, su función fue la de juzgar a los dioses, mas no a los hombres. En el poema La Ilíada, de Homero, aparece Temis ejerciendo labores se asesoría a Zeus sobre el juzgamiento de los dioses que intervenían en la lucha griega-troyana.  Su figura era la de una diosa, no distinta a la de cualquiera otra divinidad del Olimpo.

Por acuerdo de sus padres, Astrea, la hija menor de estos, pasó a encargarse de la justicia entre los hombres y a su juzgamiento. Al darse cuenta de la maldad de los hombres volvió al cielo dejando a los jueces como sus representantes en la tierra con potestad de juzgamiento de los hombres.

Era común en Grecia representar a sus dioses con estatuas antes las cuales ofrecían sacrificios.  Ninguna de ellas llevaba balanzas ni espadas o vendajes en los ojos. Por el contrario era común que las respectivas diosas utilicen túnica blanca, mirada penetrante y rostro sereno.

Cuenta el historiador Polibio que a finales del siglo 200 AC. el escultor griego Kairestatos representó una estatua de la diosa Temis la cual tenía una balanza griega en la mano derecha. Esta figura sería la que posteriormente los romanos conocerían y adaptarían a su cultura. Todos los dioses griegos cambiaron de nombre, no siendo Temis la excepción. Los romanos la llamaron Iustitia o Fas.

La Iustitia: el símbolo romano

Los romanos llamaban “fas” a todo lo justo, recto y bueno; y “nefas” a su contrario. De allí la famosa frase “per fas et nefas” que traducida del latín significa por medios lícitos o ilícitos. Del latín “fas”  también procede la palabra “Fascismo”.

La diosa que representaba a la justicia en su imperio romano debió adaptarse a su cultura operándose por tanto algunos cambios coyunturales. Así pues, mientras en Grecia el ejercicio de la justicia siempre fue una función divina o inspirada en los mandatos de los dioses, en Roma, la justicia era humana, ejercida en base a leyes humanas. Mientras en Grecia el delito se castigaba por mandato divino, en Roma el delito se castigaba por mandato del gobernante. Por ende el símbolo de la justicia, ya no tan divino, posee rasgos que la asemejan más a un guardia que a un dios. La imagen romana de la Iustitia tiene casco, una espada y un escudo en las manos, símbolos inequívocos de un soldado que va a la guerra. Esta imagen nos dice claramente el carácter represor y punitivo que adquirió este símbolo durante el imperio de los césares y su utilidad en la solución de conflictos. Habían estatuillas pequeñas de esta figura utilizadas en tribunales y cortes para inspirar a los hombres letrados.

Resulta curioso sin embargo que el símbolo de la Justicia, en esta época, aún al estar cargado de signos típicos masculinos para la época (espada, escudo, casco), haya sido representado por una mujer. Hubo pintores que a lo largo de los tiempos pretendieron pintar a la Justicia como hombre. Hans Burgkmair (Augsburgo, Alemania, 1473-1531) pintó a la Justicia como un hombre con pantalones, una espada y sosteniendo un globo terráqueo en la diestra. Sin embargo, este dibujo no ha trascendido a nuestro tiempo como el de la Diosa femenina.

Influencias del Catolicismo

En plena caída del imperio romano y auge del catolicismo, el símbolo de la Justicia vuelve a sufrir cambios. Cabe subrayar que la nueva religión poseía una carga inmensa de nuevos símbolos e íconos los cuales se sincretizaban en cada pueblo. Las figuras de los ángeles pasaron a sustituir a los dioses y sus cualidades y virtudes serían las nuevas afinidades temáticas.  En la cultura griega existían dioses mensajeros (Hermes), guerreros (Hefesto, Apolo), etc., todos al servicio de Zeus. En la teología católica existen ángeles y arcángeles al servicio de Dios. El Arcángel Gabriel era el mensajero, el Arcángel Rafael sanador, el Arcángel Miguel el Jefe de los ejércitos celestiales, el Arcángel Uriel, el encargado de las tierras y los templos de Dios,  etc. (los otros arcángeles son: Jofiel, el iluminado; Samuel el apoyo de personas solitarias; y, Zadkiel el perdón). De estos, resalta la figura de Miguel, quien según describe en grabados católicos de la Iglesia, es un luchador incansable que siempre se enfrenta al mal. En cuadros y figuras podemos ver que posee una espada y un escudo (en algunos cuadros incluso la espada se transforma en lanza y el escudo en balanza) y siempre debajo de él aparece el mal, representado por varios íconos: el diablo en su versión más costumbrista, con cuernos y cola; el dragón; la serpiente, etc., los cuales perecen a sus pies.

Esta nueva figura personifica el triunfo del bien sobre el mal, desde una perspectiva religiosa, puesto que a diferencia de la justicia como se la entiende en la actualidad, el mal (pecado) siempre será derrotado por el bien (Dios). Por ende no existe juicio sino solo ejecución de un fallo previo –el triunfo del bien sobre el mal-.  Por siglos, la figura de la Iustitia fue reemplazada por la del Arcángel Miguel, a cuya simbología se asimilaron jueces y tribunales y su forma de hacer justicia. El juez era, al igual que el Arcángel, un delegado de Dios, cuya principal función no era juzgar sino interpretar los designios divinos y cuya potestad implicaba el ejecutar las sanciones –la Inquisición destacaba por esta base fundamental.

Este ícono agrega algunos símbolos a la figura de la Diosa: el mal sobre el cual pisa su pie derecho (o izquierdo en alguno casos); la biblia católica bajo el brazo, que luego sería cambiada por el códex romano, etc.

En medio de esta simbología religiosa, destacan concepciones progresistas de la diosa de la Justicia: el pintor alemán Lucas Cranach, “el Viejo”, en 1537, pintó “Alegoría de la Justicia”  en donde aparece una mujer que irradia pureza, completamente desnuda  –“porque no tiene nada que ocultar”[3]- que sostiene en la mano izquierda una balanza griega y en la derecha una espada. En los albores de la ilustración este símbolo se iría modificando.

La Justicia para los ilustrados

Para 1789, año de la Revolución Francesa, la Justicia pasó a ser pintada en base a las concepciones humanistas de la época. Los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad que inspiraron la gesta revolucionaria, dotaron -o mejor dicho, quisieron dotar- del significado de imparcialidad a la representación de la Justicia, y le vendaron los ojos. Tal filosofía guarda coherencia con la idea de igualdad entre los hombres, pues si todos son iguales en todo sentido, la imparcialidad debe ser la exigencia.

Gustav Radbruch, (Lübeck, Alemania, 1878-1950) cuenta que “la venda empezó siendo una burla, una ironía; en un grabado de madera que muestra la primera edición  de “La nave de los locos” de Sebastian Brand, (1495), vemos un bufón tapando por detrás los ojos de la justicia con una venda… (…) En el dibujo de Peter Vischer, el mozo, que se conserva en la casa de Ghoete en Weimar, se invierten los papeles: aquí es la misma justicia la que ciñe la venda sobre los ojos del emperador, sentado en su trono, lo que quiere decir que, entre tanto, la venda se había convertido, ya de una befa en atributo de la Justicia, es decir, en el símbolo del juez que falla «sin fijarse en las personas»”[4]

Sabido es que la filosofía que inspiró la Revolución Francesa -al igual que la fundación de los Estados Unidos de Norteamérica-, tuvo mucha influencia de varias logias masónicas,  las cuales apoyaron la idea de que la Justicia tuviera los ojos vendados, habida cuenta de que existe un Ojo que todo lo ve[5], (símbolo masónico que representa a Dios) volviendo a dotarse, a pesar de lo humanista de la moderna concepción de la Justicia y su simbología, de cualidades divinas a este símbolo, que le dan y otorgan poder sobre los hombres.

Época contemporánea y decadencia

Dada la gama de representaciones que la Justicia ha tenido, en nuestro tiempo este símbolo tiene toda clase de cuadros, estatuas e imágenes que son variaciones de representaciones antiguas. Destaca sin embargo, que este símbolo ha perdido fuerza moral y coercitiva y que su valor como inspiración para el juez en su fallo es irrisoria. La fuente de la justicia actual sería simplemente la ley, es decir tu texto, en lo cual no hay mayor simbología.  El romanticismo ligado a la idea de que la labor jurídica de jueces y abogados tenga una musa a la hora de ejecutar sus actos, al igual que el artista sus náyades, es para muchos, un vejestorio alegórico y nada más.

Por otro lado, la injusticia que se percibe en la sociedad  hace que el ideal representado en la figura de las Diosas Temis, Astrea, Iustitia, etc, haya sido satirizado al extremo de la contradicción.  El peruano Jorge Aguirre Montenegro[6] manifiesta con pulcra sinceridad que: “Con esta concepción, el artista español contemporáneo Abbé Nozal (Barcelona, 1950), más acorde con la realidad, nos presenta una diosa de la justicia convertida en ramera que ve, seduce y cobra”.

Quizá esta decadencia a la cual se ha aplicado a la Justicia representada por aquella figura femenina, esbelta, cargada de una balanza y una espada, divina en otros tiempos, ha hecho que se busquen figuras alternativas para representar este ideal. Otros símbolos utilizados para la representación de la Justicia son[7]: Don Quijote de la Mancha, el búho, la balanza griega de dos platillos (distinta a la balanza romana, que usa el sistema de pesas y sirve para operaciones mercantiles, excluída por tanto como símbolo de justicia),  la toga, el escudo, la espada o el león. Todos estos símbolos tienen su propia significación.

Conclusión

El lenguaje es imperfecto, prueba de ello es que hay cosas que no podemos definir con palabras, sino tan solo formar aproximaciones fruto de acumular ideas.  Los símbolos en cambio, nos comunicarnos ciertos detalles y conceptos que no podríamos captar de otras maneras. Todo símbolo tiene un mensaje y en el caso del símbolo de la Justicia, debe ser ese noble ideal de cultivar la virtud y la equidad para resolver los problemas de la convivencia social.


[1]              De Saussure Ferdinand, CURSO DE LINGÜÍSTICA GENERAL,  Editorial Losada. S.A. Buenos Aires, 1945 24 edición.

[2]              Freud Sigmund, TOTEM Y TABU, Obras Completas, Tomo 13, Editorial Amorrortu Editores,  Buenos Aires, 1986.

[4]              Radbruch Gustav, Introducción a la Filosofía del derecho, Fondo de la Cultura Económica, México 1951, pág. 141.

[6]              http://lawiuris.wordpress.com/

[7]              Lic. Alejandro Linares Zárate, Director de Identidad Universitaria, Universidad Autónoma del Estado de México,  LA JUSTICIA. SU SIMBOLOGÍA Y VALORES QUE CONCURREN EN SU APLICACIÓN, artículo de Internet, http://www.uaemex.mx/identidad/docs/JUSTICIA.pdf.

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6 respuestas a BREVE HISTORIA DEL SÍMBOLO DE LA JUSTICIA

  1. Karla dijo:

    alguien sabe donde se encuentra el simbolo de la justicia??

  2. Mª Eugenia dijo:

    Estimado Sr. Álvarez:
    Buscando información sobre la simbología de la figura de la Justicia me he encontrado con este extenso y genial artículo, estoy interesada en poder utilizar la misma para explicar en mi web profesional (aún en construcción) de donde vienen esas estatuas de ojos vendados, balanza y espada.

    Si me da su conformidad, la misma sería introducida en la web, con un enlace directo a este sitio y con la referencia del autor. De ser posible, me gustaría poder anotar alguna referenacia biográfica de usted.

    Puede contactar conmigo en mi correo victoriaabogados@yahoo.es.

    Atentamente,
    Mª Eugenia Victoria Marín
    (Abogada)

  3. darvis molina dijo:

    Excelente.

  4. adison banquet dijo:

    Añade un comentario aqui…

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